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Para Toda La Eternidad

Para Toda La Eternidad

Y como si fuera este el primer día de mi vida, abrí mis ojos y rápidamente, me di cuenta que este podría ser quizás no el primero, sino el ultimo.
 
Una pieza blanca, unas flores sobre la mesa y él a punto de llorar a los pies de mi cama, hicieron que mi boca intentara balbucear una frase, pero como si no tuviera control de mi cuerpo, quedó solo en un intento.

Como un rayo surgió en mi mente una guerra de hermosos y tristes recuerdos que inundaron mi corazón de miedo, como si la vida que tanto gocé, la pudiera perder en un minuto. Como una luz perturbadora aparece en mi mente la imagen de ella ese día, en mi auto, ese maldito día que tan solo fue ayer y el accidente que me la quito de mi lado, solo entonces comprendí todo lo que la quería.

El recuerdo de todos esos momentos en que desaproveché su cariño, todas las cenas en las que, con el anillo en el bolsillo no me atreví a pedirle que lo nuestro durara para toda la vida, todos esos recuerdos me hacían desear volver al pasado y decirle cuanto la quise y aún la quiero.

Pero como cayendo en un profundo dormir, una hermosa luz como un rayo atravesó mi cuerpo material hasta llegar a mi alma desde donde broto su imagen corriendo libre y feliz por un jardín, me saludaba, corrí como si mi cuerpo pesara menos que una pluma con los brazo extendidos para  abrazarla, cuando un grito desgarrador me hizo despertar, enfermeras, un aparato que marcaba que mi corazón ya no latía, la electricidad que corría por mi cuerpo, un medico desesperado y él llorando cada vez mas, me hicieron comprender que estos eran mis últimos segundos de vida que se desvanecieron con la ultima frase que logré oír – Lo perdimos-.

Y mis ojos se cerraron, una oscuridad me acompañaba mientras me deslizaba sin mover los pies por un largo túnel, que en su final, detrás de una enorme reja ingresé a una plaza que se me hacia conocida.

Era el jardín, ese jardín donde la había visto y como si hubiera sido un sueño premonitorio hay estaba ella pero a diferencia de mi sueño, logre abrazarla. 

Y lo que nunca me atreví a pedirle que fuera para toda la vida, en este hermoso lugar, logré que fuera para toda la eternidad.

El Protagonista.

El Protagonista.

Se encontraba Leonardo en un pequeño cuarto bendecido por una perfecta iluminación natural, recordaba sus sueños, especialmente el de anoche, mientras se inspiraba para pintar una nueva obra, según él la mejor de todas.

Los colores, cada uno rogaba por ser utilizado, el azul imploraba – Yo, yo soy el más hermoso, merezco ser ocupado – y así cada color se peleaba por ser envuelto en un pincel y llevado a la tela, cada color se presentaba al artista como el matiz más hermoso del planeta y digno de ser inmortalizado en su obra.

Cada uno de sus pinceles se presentaba con su mejor vestuario, de traje y corbata cada pincel de distinta medida y de todos los materiales ofrecía sus cerdas en beneficio del arte.

Al igual que en sus sueños, él se hallaba envuelto en un mar de colores y matices que disputan un lugar en la obra, confundido por el resplandor de esos colores y las ideas que de sus sueños venían a su cabeza, mientras yo, un pincel roto, sin esperanza de ser utilizado me encontraba en el rincón mas olvidado de aquel cuarto.

De pronto él se acerca a mí, me coge de improviso y para envidia de mis compañeros me unta en los colores de su agrado y me brinda el placer de ser el protagonista de su obra.